"Perú vs. Nueva Zelanda: durmamos tranquilos", por Ricardo Montoya

¿Cómo le explico al chico que vende periódicos o a la señora que barre la esquina que yo también me angustio, que la espera inquieta, que hace semanas duermo poco y mal, que ya quiero que sea el día del partido? Pero no puedo, aunque quisiera me es imposible, esta profesión saturada de convencionalismos me obliga a ser ecuánime, a tratar de ser objetivo, a ser periodista siempre”. Un colega hace de su confesión un desahogo e internamente uno repite como eco sus palabras, “que el tiempo pase volando”. Tiene razón, este feliz insomnio del posible viaje a Rusia, ahora que se acerca el momento decisivo, se ha tornado agobiante. Ante tanta expectativa, conservar la calma es necesario pero no es una tarea simple que puedan aliviar el agua de azahar o la valeriana. ¿Cómo es que se hace, entonces?